FEXTICUM 2016: El reto del sector privado.

 FEXTICUM 2016: El reto del sector privado.

Por: Limberg Chero Ballena, 2016

FEXTICUM es la manifestación cultural de un pueblo hecha feria. Es ser como somos y exponernos al visitante para compartir nuestra riqueza con humildad y en la seguridad que brindamos algo único y ancestral hecho con amor por nuestra rica herencia y nuestra flama vigorosa por pervivir en el futuro. El FEXTICUM no se celebra en julio, es una exposición permanente, es una feria de todo el año, pero su fecha central es en julio, junto a las fiestas patrias.

El Fexticum es también un hecho económico. La feria de exposiciones típico culturales de Monsefú hace sostenible en el largo plazo la esencia de Monsefú porque le da valor, le agrega sentido económico a ser monsefuano. Esto es así porque siendo monsefuano eres heredero y maestro de la rica tradición, poderoso genio de la gastronomía, dueño del ritmo y la danza. Siendo monsefuano no eres cualquier artesano, no eres cualquier cocinero, no eres cualquier músico, no eres un profesional más. Ser monsefuano entonces tiene muchas formas de expresarse como emprendedor, como empresario que saca adelante su herencia y la utiliza lo mejor posible para que nuestra cultura brille. Tenemos restoráns famosos en la capital que tienen como base nuestra comida y que han abierto sedes en otras partes del mundo, tenemos joyeros que con su fino trabajo han hecho de sus joyerías sitios de renombre, tenemos dueños del trombón, la trompeta y el ritmo, que hacen bailar al mundo entero. En suma, trabajar siendo monsefuano es una oportunidad para hacer empresa y brillar de una manera especial, brillar siendo monsefuano.

Y todo eso que llamamos puestos artesanales, bandas de músicos, restoráns, picanterías, joyerías, escuelas de danza, tienditas, y otros negocios más modernos como centros de diversión, hospedajes, cabinas de internet, estudios profesionales, y demás, no son más que formas de actuar del sector privado, son “negocios”. El sector privado está compuesto por todos los emprendedores que día a día buscan trascender con sus negocios. Esos emprendedores y sus familias son los ciudadanos de Monsefú, mientras mejor le vaya a cada uno, mejor le va a la ciudad. Son el motor del desarrollo.

Mucho se asocia el desarrollo de un pueblo con la fortaleza de su municipio. Mientras más actúe el municipio, mejor le va al pueblo. Hoy es especialmente valorada la fortaleza presupuestal de una Municipalidad. Pero si vemos cifras en el mundo, los organismos estatales no manejan ni la centésima parte de la que manejas los negocios. Tenemos corporaciones que ostentan presupuestos mayores que los de muchos países juntos. Es entonces eso una pista que el desarrollo no lo mueve el Estado y sus instituciones del todo, sino que el sector privado maneja una importante parte del capital y por lo tanto son fuente vigorosa para el desarrollo.

También se asocia al desarrollo de un pueblo la figura de nuestro Alcalde. El representante del pueblo, el adalid de la obra pública y el ordenamiento de la ciudad, tiene un papel importante, importantísimo y es bueno que eligamos a los mejores para ese cargo. Pero en el mundo moderno, no basta con un buen líder político. Se tiene mucha confianza y se genera un buen ambiente con su sello, pero si no se tienen empresarios aguerridos que generen más empresas, no hay bienestar posible.

¿Es entonces que el FEXTICUM debe ser sólo responsabilidad del Alcalde y el Municipio? Yo creo que no. Yo creo que no porque sin los puestos de exhibición y venta de artesanías, comida, arte, cultura, tradición, no hay FEXTICUM.

Queda claro que existen dos actores clave, el sector público y el sector privado. Si los dos actores empujan la carreta para el mismo sentido, y esta dirección es la adecuada, tendremos entonces un potencial de crecimiento increíble. El primer FEXTICUM no hubiera sido posible sin las licencias, apoyo y claridad de nuestro Alcalde y el apoyo de valiosos monsefuanos en otros puestos del sector público, pero tampoco hubiera sido posible sin ese deseo por emprender de los primeros dueños de stands y talleres de bordado. Esta esencia es importante tenerla presente, es importante recordarla. Tenemos hoy en día en el Perú una economía más integrada al mundo, más diversificada y Monsefú no escapa a ello: ya no sólo son stands y puestos de bordado. Hoy en día Monsefú tiene centros de esparcimiento y espectáculos, hospedajes, estudios profesionales, cadenas de farmacias, servicio de delivery. Estamos creciendo.

¿Y cuál es el reto del sector privado? El reto hoy es no solo acoplarse y ser socio del sector público en los objetivos comunes. Para jalar la carreta del mismo lado, el sector privado debe aprovechar las condiciones creadas por la Municipalidad y potenciarlas.

1.- Una forma interesante es asociarse y generas incubadoras de buenas prácticas para responder preguntas clave: ¿Hay un consenso de cómo se hace los platillos emblemáticos de la cocina monsefuana? ¿Por ejemplo, hay una receta consensuada del pepián de pava? ¿Se ha escrito? Otro ejemplo, hay que trabajar en bloque el contacto con nuestros potenciales clientes: ¿Saben los turistas qué platillos ofrece cada restorán de Monsefú y sus poblados menores? ¿Hay algún telefóno, vinculo de red social o página web disponible? ¿Hay información en inglés? ¿Estamos preparados para ofrecer platillos bajos en sal o ají? Esto es especialmente un camino interesante para recorrer por las asociaciones de propietarios de stands como APEPTIMO.

2.- Otra forma interesante de asociación son los barrios. Cada cuadra de la ciudad podría dirigir afluencia de visitantes y mostrar lo mejor de su cuadra en vistosos escenarios en sus paredes y salas de estar y en la calle. Si bien el ornato público es responsabilidad municipal, habría interesantes oportunidades de negocio teniendo un barrio limpio y adornado costumbristamente. Hace algunos años había un concurso de calles, y llegaba el jurado cuadra por cuadra a evaluar a cada una. Hoy podría autofinanciarse con un pago simbólico por entrar a visitar estas calles adornadas en cada barrio de nuestros poblados en todo el distrito, desde Calazán hasta Valle Hermoso, desde Callanca hasta la playa Monsefú.

3.- La seguridad es una tarea municipal. Pero bien hacemos nosotros contribuyendo con nuestras rondas urbanas. Hay formas de tener un barrio seguro. Nadie mejor que cada habitante de cada barrio para saber cómo detectar sospechosos. Este trabajo podría potenciar los esfuerzos de seguridad que se emprenden desde la Policía y Rondas Municipales.

4.- El desarrollo del pueblo se planifica en documentos estratégicos hechos por la municipalidad. Pero definir el crecimiento urbano y económico de Monsefú es una tarea que atañe al sector privado. Sería muy interesante que representantes del sector privado organizado participen activamente en la elaboración del plan de desarrollo local y el plan de desarrollo urbano. Ya tenemos alguna idea de lo que será en un futuro la carretera a la Victoria, una avenida que nos conecta con Chiclayo, pero falta definir si la carretera a Larán será una alameda de centros de esparcimiento (La futura avenida FEXTICUM?) que culmine en Callanca y sus variopintas máquinas de sabor? … ¿y si la avenida Conroy nos unirá con Santa Rosa y Eten, no es acaso una futuro alojamiento de gremios de artesanos de la comida? Es tipo de preguntas merecen reflexión conjunta entre las autoridades políticas y los líderes del sector privado.

He nombrado entonces cuatro campos de acción que va a ser interesante ver evolucionar a futuro. Sólo hace falta que nos decidamos y sigamos apostando por hacer perdurar nuestro presente: Cuna del Sabor, Centro del Costumbrismo, Capital del Ritmo.

Monsefuanamente,

Limberg Chero Ballena.

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